Versión Taquigráfica - AUDIENCIA PÚBLICA - 5 de mayo de 2010
Catalogación con nivel de protección cautelar los edificios pertenecientes al Hospital “Dr. Francisco Javier Muñiz”
Dirección General de Taquígrafos
S U M A R I O
Participantes
3.- Sr. José Eduardo del Mármol
1.- Sra. Alicia Estela Barrera
4.- Sr. José I. Pérez
5.- Sr. Alfredo Seijo
6.- Sr. Luis Trombetta
7.- Sra. Ana María Bordenave
Diputado Jorge Selser
Finalización
AUDIENCIA PÚBLICA
- En Buenos Aires, en el Salón San Martín de la Legislatura de la Ciudad Autónoma, a cinco días del mes de mayo de 2010, a la hora 15 y 36:
Iniciación
Sra. Presidenta (Pedreira).- Damos comienzo a la audiencia pública con relación a la ley por la cual se catalogan con nivel de protección cautelar los edificios pertenecientes al Hospital “Dr. Francisco Javier Muñiz”.
Se trata del expediente 2450-D-2008, de la Comisión de Planeamiento Urbano.
Mi nombre es Silvina Pedreira y soy la presidenta de la Comisión de Planeamiento Urbano. Me acompañan el vicepresidente de la comisión, diputado Bruno Screnci, las diputadas Carmen Polledo y María José Lubertino y los diputados Jorge Selser, Juan Cabandié y Julián D’Angelo.
Participantes
Sra. Presidenta (Pedreira).- De acuerdo con el orden de inscripción, corresponde que haga uso de la palabra la participante número 1, la señora Alicia Estela Barrera.
Sra. Barrera.- ¿Podría comenzar el participante que está anotado en tercer lugar?
3.- Sr. José Eduardo del Mármol
Sra. Presidenta (Pedreira).- Cómo no. Entonces, hará uso de la palabra el señor José Eduardo del Mármol.
Sr. Del Mármol.- Agradezco la oportunidad de hablar, dado que esta audiencia se refiere a un hospital por el que tengo un profundo sentimiento de pertenencia, en el sentido de que he tenido cuarenta y cuatro años de actividad en él, y los últimos quince, como subdirector y director, grata y laboriosa tarea, como podrán imaginar. Hicimos lo mejor que pudimos, dentro de lo que eran las conjugaciones de circunstancias.
Mi intención es relatarles el desarrollo y el desenvolvimiento del Hospital Muñiz en estos ciento treinta años de existencia, contando la formal y la informal. De los últimos cuarenta y cinco años, puedo dar información testimonial; la demás la he recogido de diferentes fuentes, algunas documentales y otras producto de un trabajo casi periodístico con gente que, desgraciadamente, ya no nos acompaña en este mundo, pero que tenía información de la que yo no disponía ni sabía de dónde se podía sacar.
¿Cuánto tiempo me puedo extender en la exposición? ¿Hay alguna limitación de tiempo?
Sra. Presidenta (Pedreira).- Tratamos de ser breves y de redondear en cinco minutos. Pero, por supuesto, tiene tiempo de sobra.
Sr. Del Mármol.- No me voy a extender mucho.
En realidad, el hospital se origina en un momento trágico de la Ciudad de Buenos Aires y, como lo hizo durante toda su historia, vino a suplir, a cubrir y a barajar una situación catastrófica: la epidemia de fiebre amarilla que barrió más del 30 ó 40 por ciento de la población de Buenos Aires en los cuatro o cinco meses que duró. El Hospital de Clínicas estaba completamente saturado y hubo que empezar a derivar a los pacientes.
En el espacio en el que actualmente se encuentra el Hospital Muñiz se creó un espacio dedicado a atender enfermos con fiebre amarilla en el que había barracones. Se hizo lo que se pudo.
En la plaza de enfrente del Muñiz –lo que ahora es el Parque Ameghino– había un cementerio, que también fue sobrepasado con esta epidemia, y esto dio origen al actual Cementerio de la Chacarita. Estoy hablando del año 1881, año en el que empieza la actividad del hospital. Aclaro que no me voy a referir solamente a los años en los que el hospital llevó el nombre “Muñiz”, y ahora voy a explicar bien cómo se dio.
El hecho es que esa epidemia, en algunos días de abril llegó a matar a quinientas doce personas, y el 60 por ciento de los muertos fueron niños. También murió gente de mucho coraje médico. Pero no todas las autoridades se comportaron con el mismo coraje civil. Se formó una comisión que se encargó de manejar la epidemia, en la que participaban poetas y médicos que tomaron a su cargo la organización. Entre esos médicos estuvieron Argerich, Muñiz y un tal Pérez, de quien no tengo conocimiento. Pero a Argerich y a Muñiz los conocemos todos, por lo menos, de nombre.
Después de esa situación tan desastrosa, quedaron las barracas destinadas a la Salud y se fue formando un hospital. En 1894 recibió su fundación formal. De hecho, el acta fundacional original está en el despacho de la Dirección del Hospital, con firmas muy valiosas en aquella época, como la de Penna y de Cecilia Grierson. En ese año se fundó la llamada “Casa de Aislamiento”, que estaba destinada, justamente, a atender enfermos que requerían aislamiento por enfermedades infectocontagiosas, como siempre hizo el hospital en su evolución.
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